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Dicen que el paso del tiempo contribuye a que el desapego hacia
los asuntos mundanos se acreciente. Es posible porque cada día
que pasa siento que lo que ayer era importante, hoy no deja de ser
mera anécdota. Quizás por ello esta sección,
La Nota, ha dejado de tener el significado y
la relevancia que alcanzara en un momento determinado, cuando se
renovaba de forma más o menos periódica y en ella
se reflejaba el análisis de los acontecimientos más
destacables ocurridos en Melilla y sus alrededores desde el punto
de vista personal de quien suscribe.
Estamos ya en el verano de 2009 y, para no dejar en el olvido esta
sección, conviene que repasemos cómo va la vida en
Melilla desde mi óptica particular.
Lo visible
En un principio parece que todo sigue igual. Bueno, todo todo no
porque basta darse una vuelta por el centro urbano y es bien visible
que está cambiando de forma drástica en los últimos
meses. El proceso está bien definido: edificio declarado
en ruina económica, derribo, solar vallado y nueva construcción
que no se asemeja nada a la que sustituye ni a las colindantes.
Así va cambiando la ciudad de aspecto desde que ya no quedan
solares libres para la especulación inmobiliaria. La herencia
de principios del siglo pasado (modernista, art decó,...)
se va diluyendo poco a poco. El último episodio polémico
ha sido el vaciado interior del edificio del Cine Nacional, futuro
Kursaal, que tendrá nueva apariencia y no conservará
nada de la estructura del siglo XX, tan sólo la fachada y
aspecto exterior.
También en las calles, que ofrecen más o menos el
mismo aspecto, condensación de tráfico y continuos
atascos, el primer vistazo engaña porque los cambios se suceden
y cada vez hay menos aparcamientos libres aunque el Gobierno local
disculpe su inoperancia en la construcción de nuevos parkings
con la operación que va a desarrollar en Isla de Talleres.
Ya se escribió en esta sección que se dejó
escapar una gran oportunidad en la nueva forma que se le ha dado
a la Explanada de San Lorenzo. ¡Cuantas plazas de aparcamiento
se podían haber creado bajo el cemento de toda la extensión
que ocupa la nueva gran plaza multifuncional!. Las prisas y la ansiedad
de obtener un triunfo populista siempre suelen cegar la visión
a largo plazo que debe caracterizar la gestión de un buen
gobierno.
Sin embargo, hay que reconocer que la ciudad, a rasgos generales
y evitando fijarse en la cantidad de zanjas que la fragmentan en
estos momentos (Plan E, saneamientos y otros...), ofrece un buen
aspecto y así es destacado por quienes nos visitan. Estos
últimos no son tantos como nos quieren hacer creer los responsables
del área turística porque, la verdad, a excepción
de los grupos provenientes de asociaciones locales diversas, dinamizados
en el trenecito por la incansable Carmina San Martín
(la mejor agente electoral de esta ciudad), por las calles
apenas se distinguen a personas o grupos que puedan ser calificados
de turistas. Es curioso -cuando uno recuerda lo que se escribió
hace años- comprobar cómo la brújula de los
objetivos turísticos marcados por el actual Gobierno local
ha variado con el paso de los años. Antes no se miraba al
otro lado de la verja y, ahora, Eldorado está
en Saidia. Aunque, bien es cierto, en este cambio de rumbo los transportes
han jugado un papel fundamental, pocos pueden permitirse el precio
que reflejan los billetes del pasaje aéreo y superar las
incomodidades que todavía hoy persisten en el marítimo.
Sin embargo, siempre queda la esperanza y, en los últimos
días, han aparecido brotes verdes sobre una posible
solución a este problema endémico.
Lo leído y escuchado
Si ojeamos la hemeroteca, entre los principales problemas subsisten
la destrucción del sector comercial y el alto número
de desempleados como principales factores en el tejido socioeconómico.
Sector que, según las últimas noticias, no tendrá
el asesoramiento del Consejo Económico y Social porque el
organismo que ostentará este nombre, tras la aprobación
de su normativa por el Pleno de la Asamblea, puede ser considerado
como un apéndice del Ejecutivo local, no una entidad consultiva
independiente. Así de claro, la criatura resultante
es fruto de la falta de entendimiento entre los grupos que conforman
la Asamblea de la Ciudad ya que, por un lado, el clan Imbroda
gobierna con arrogancia y ningunea al clan Iznogoud
de la oposición quien, por otro lado, anda más desorientado
con el paso del tiempo. Unos y otros nos sorprenden cada día
con declaraciones o acciones que se acercan a la vulneración
de los modos democráticos de tolerancia y respeto a las opiniones
y conductas diversas.
Imbroda y compañía andan felices porque triunfaron
espectacularmente en las últimas elecciones, comicios que
eran de ámbito europeo pero sus resultados pueden ser un
claro indicativo de cómo piensa el electorado. La maquinaria
puesta en marcha por los populares está dando frutos. Se
amplía el número de sus simpatizantes tras sus actuaciones
en barrios a través de obras y otras acciones en asociaciones
diversas, ludotecas ... etc. Mientras, CpM y PSME, imbuidos en campañas
centradas en el desprestigio del presidente de la Ciudad, se distancian
de su posible electorado y dejan atrás el éxito que
obtuvieron en las Elecciones Generales del 2008, cuando presentaron
a un candidato joven y preparado que centró su discurso en
un programa en positivo. Quemaron ese cartucho cuando este candidato
pasó a ser delegado del Gobierno, ya que Escobar dejó
de ser una persona de futuro para convertirse en el responsable
de la política desarrollada por la Administración
Periférica del Estado en Melilla con varios puntos de conflicto
con la Administración local. Podía haber sido una
buena solución si la gestión del otro hora candidato
brillase con luz propia pero, quizás por inoperancia comunicativa,
quizás por el exceso de celo de la maquinaria propagandística
de la que dispone Imbroda (leáse la influencia de los
convenios en la línea editorial de los medios de comunicación
de ámbito local), Escobar ha quedado incluido en imagen
proyectada como sujeto a los vaivenes de la política desarrollada
por Dionisio Muñoz, secretario general del PSME-PSOE.
... (continua en: II
Los movimientos entre elecciones)
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