Opinión
26/09/2009
 
Las formas y la ejemplaridad
 

 Con la experiencia aprendes que la educación en el trato y las formas corteses son esenciales para que el mensaje fluya en el transcurso de una conversación. Por tanto, con el tiempo deduces que es exigible que en un foro, asamblea, el respeto entre los intervinientes sea la norma de conducta pues es la suma de las formas adecuadas y necesarias para que una negociación sea fructífera.

Con el párrafo anterior que inicia este artículo pretendía intentar expresar mi punto de vista sobre la percepción que he tenido tras la celebración de la última sesión plenaria de la Asamblea de Melilla de control al Ejecutivo local. Sin embargo, cuando estaba escribiendo, intentando aportar algo de frescura a un tema que ya he tratado con anterioridad en esta sección, un nuevo horizonte apareció ante mi: en la CNN+ redifundían el espacio de entrevistas “Cara cara”, que presenta Antonio San José, en el que intervenía Javier Gomá (doctor en filosofía, letrado del Consejo de Estado y director de la fundación Juan March). El motivo principal de la entrevista a Gomá era la publicación de su último libro “La ejemplaridad de los políticos” aunque San José aprovechó la ocasión para que los televidentes conociéramos mejor al entrevistado y nos sintiéramos atraídos por sus comentarios sobre el tema tratado.

Fue una casualidad el aporte de la idea, la ejemplaridad, concepto que yo buscaba pero que no encontraba en mis pensamientos para trasladarle a usted lector/a y por ello me puse a bucear en Internet buscando más información sobre el citado autor y sus reflexiones sobre el tema. Así, encontré esta cita: “Todas las personas han de ser ejemplares, pero los políticos tienen un deber de ejemplaridad acentuado. Al desplegar especial influencia por la posición que ocupan, pesa sobre ellos un plus de responsabilidad, se les exige que respeten al máximo los valores y bienes estimados de la sociedad” (Diario Sur). O sea, acercando el tema al prisma del que escribe y al entorno local, si eres un representante democrático, compórtate como tal porque eres un modelo, un ejemplo influyente.

Seguí buscando y hay numerosas citas. Por ello, a modo de resumen, he copiado a continuación la reflexión final del artículo de Gomá “La Ejemplaridad de los políticos” publicado en el Aula de cultura virtual de El Correo Digital:

En conclusión, debe quedar claro que una cosa es el gobierno de las leyes, y otra, el gobierno de los políticos. Una cosa es lo que los políticos hacen (leyes); y otra, lo que los políticos son (ejemplos). En los actuales Estados modernos y en las sociedades desarrolladas, todos sabemos que los políticos prometen en sus programas electorales aproximadamente lo mismo, y las diferencias entre uno y otro muchas veces son cuestión de grado. Lo decisivo no es tanto lo que hacen, sino lo que son, la ejemplaridad. La primera tarea social debería ser que los políticos conformaran una asamblea de personas cívicas que sirvieran de estímulo moral a los ciudadanos a quienes gobiernan. Mientras los demás ciudadanos desarrollamos nuestra profesión especial, los políticos deberían reunir todos los valores que la comunidad estima elevados al sumo grado. Actualizando un tanto aquella famosa sentencia de san Agustín que decía "Ama y haz lo que quieras", el imperativo moral del político debería ser el siguiente: "Sé ejemplar y haz lo que quieras".

Lo malo, y después de tantos años, es que aquí, en Melilla, la clase política se lo ha tomado al revés: hace lo que quiere y no le importa nada el ejemplo que transmite. No hay responsabilidad y para qué referirnos al decoro... Y, para terminar, estoy convencido de que nuestros/as ediles están muy lejos de conformar "una asamblea de personas cívicas" que sirva de estímulo moral a la ciudadanía.

 
Miguel Gómez Bernardi

 
La Nota del día anterior
16/09/2009
 

 
 
 
 
 
 

 
 
 
 
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