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Con la experiencia aprendes que la educación en el
trato y las formas corteses son esenciales para que el mensaje fluya
en el transcurso de una conversación. Por tanto, con el tiempo
deduces que es exigible que en un foro, asamblea, el respeto entre
los intervinientes sea la norma de conducta pues es la suma de las
formas adecuadas y necesarias para que una negociación sea
fructífera.
Con el párrafo anterior que inicia este artículo
pretendía intentar expresar mi punto de vista sobre la percepción
que he tenido tras la celebración de la última sesión
plenaria de la Asamblea de Melilla de control al Ejecutivo local.
Sin embargo, cuando estaba escribiendo, intentando aportar algo
de frescura a un tema que ya he tratado con anterioridad en esta
sección, un nuevo horizonte apareció ante mi: en la
CNN+ redifundían el espacio de entrevistas Cara
cara, que presenta Antonio San José, en el que
intervenía Javier Gomá (doctor en filosofía,
letrado del Consejo de Estado y director de la fundación
Juan March). El motivo principal de la entrevista a Gomá
era la publicación de su último libro La ejemplaridad
de los políticos aunque San José aprovechó
la ocasión para que los televidentes conociéramos
mejor al entrevistado y nos sintiéramos atraídos por
sus comentarios sobre el tema tratado.
Fue una casualidad el aporte de la idea, la ejemplaridad, concepto
que yo buscaba pero que no encontraba en mis pensamientos para trasladarle
a usted lector/a y por ello me puse a bucear en Internet buscando
más información sobre el citado autor y sus reflexiones
sobre el tema. Así, encontré esta cita: Todas
las personas han de ser ejemplares, pero los políticos tienen
un deber de ejemplaridad acentuado. Al desplegar especial influencia
por la posición que ocupan, pesa sobre ellos un plus de responsabilidad,
se les exige que respeten al máximo los valores y bienes
estimados de la sociedad (Diario
Sur). O sea, acercando el tema al prisma del que escribe
y al entorno local, si eres un representante democrático,
compórtate como tal porque eres un modelo, un ejemplo influyente.
Seguí buscando y hay numerosas citas. Por ello, a modo
de resumen, he copiado a continuación la reflexión
final del artículo de Gomá La
Ejemplaridad de los políticos publicado en
el Aula de cultura virtual de El Correo Digital:
En conclusión, debe quedar claro que una cosa
es el gobierno de las leyes, y otra, el gobierno de los políticos.
Una cosa es lo que los políticos hacen (leyes); y otra, lo
que los políticos son (ejemplos). En los actuales Estados
modernos y en las sociedades desarrolladas, todos sabemos que los
políticos prometen en sus programas electorales aproximadamente
lo mismo, y las diferencias entre uno y otro muchas veces son cuestión
de grado. Lo decisivo no es tanto lo que hacen, sino lo que son,
la ejemplaridad. La primera tarea social debería ser que
los políticos conformaran una asamblea de personas cívicas
que sirvieran de estímulo moral a los ciudadanos a quienes
gobiernan. Mientras los demás ciudadanos desarrollamos nuestra
profesión especial, los políticos deberían
reunir todos los valores que la comunidad estima elevados al sumo
grado. Actualizando un tanto aquella famosa sentencia de san Agustín
que decía "Ama y haz lo que quieras", el imperativo
moral del político debería ser el siguiente: "Sé
ejemplar y haz lo que quieras".
Lo malo, y después de tantos años, es que aquí,
en Melilla, la clase política se lo ha tomado al revés:
hace lo que quiere y no le importa nada el ejemplo que transmite.
No hay responsabilidad y para qué referirnos al decoro...
Y, para terminar, estoy convencido de que nuestros/as ediles están
muy lejos de conformar "una asamblea de personas cívicas"
que sirva de estímulo moral a la ciudadanía.
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