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Conocí a Juan Garbín Vereda en los primeros
pasos de mi vida profesional, cuando yo era un tribulete
de radio y estaba participando en el proyecto que después
se convirtió en el diario Melilla Hoy. Desde entonces Juan
ha sido una referencia en mi percepción de la actualidad
de esta ciudad aunque, tengo que reconocer, en muchas ocasiones
disienta del contenido de sus escritos.
Sin embargo, hay que destacar que Juan ha demostrado en este tiempo
que escribe lo que piensa y que no se deja amordazar y ello, para
quienes nos dedicamos al oficio de contar cosas, es un valor muy
apreciado porque no es frecuente en una ciudad donde muchos callan,
otros se esconden bajo seudónimo y muy poco/as se atreven
a expresar sus verdaderas opiniones.
Además, Juan ha sido y creo que sigue siendo un dinamizador
de la vida socio-cultural y de integración de Melilla y como
prueba de ello, ahora que escribo estas líneas, recuerdo:
el primer programa de radio que dedicamos a la celebración
del Ramadán con la intervención en árabe del
religioso ex-militar Hamed Amar a comienzos de los ochenta; la andaduras
del Grupo de Opinión Melillense (GOM); el grupo de poetas
que formó parte de los primeros proyectos del nuevo Telegrama
de Melilla; e innumerables colaboraciones y artículos
en casi todos los medios escritos que han existido en estos años
en la ciudad.
El otro día, cuando yo andaba buscando información
complementaria a la polémica suscitada sobre la dimisión
del oncólogo del Hospital Comarcal, el doctor Rubens Riotorto,
me enteré de que Juan andaba investigando también
el tema y le abordé en plena calle. En el transcurso de la
conversación, en la que concluimos que este tema es muy confuso
(faltan muchos datos) y que sólo perjudica a los afectados
por cáncer, conocí la existencia de su okupa
(ver
su último artículo) ya que su fisonomía
ha cambiado drásticamente y quedé sorprendido de su
encaje o aceptación ante la adversidad que se
ha presentado en su salud.
Y es que el carácter luchador de Juan siempre ha sido una
de sus principales virtudes. Ya lo dejó claro en anteriores
ocasiones cuando, por ejemplo, el destino le provocó uno
de los tragos más amargos que la vida te puede dar, la pérdida
de un hijo, o cuando, en cosas menos importantes no se de ha dejado
vencer ante adversidades que cualquier otro hubiera dejado pasar.
Sobre esto último tengo un ejemplo, guardado hace tiempo
y que quería contar pero no tengo la documentación
necesaria aunque se que es cierto: Juan Garbín es el causante
de que los melillenses dejáramos de pagar el IPSI a la salida
de Correos cuando recogíamos un paquete postal. A él,
que no se conformó en su día por pagar el impuesto
de Aforos y se metió de forma individual en un proceso judicial,
le debemos que hoy no tengamos que aforar por cualquier paquete
que nos llegue de la Península. Este ejemplo es sólo
una muestra de su carácter luchador e independiente.
¿Por qué lector/a cuento todo esto de Juan Garbin
con algunos datos que pertenecen a su vida privada?, muy sencillo,
porque creo que le debemos el reconocimiento público a una
persona, precisamente, que ha provocado muchas acciones similares
destinadas a homenajear a otros y otras melillenses.
Como primer paso pido desde aquí a la Asociación de
la Prensa de Melilla que le distinga de alguna forma, bien como
socio de honor, colaborador de prensa destacado, escritor,... como
sea, se lo merece.
Después deberán llegar otras distinciones, estoy convencido
que la ciudadanía melillense sabrá devolver a Juan
el bien que ha hecho.
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