La historia revisada
  
Mezquita de Melilla
Aspecto actual de la mezquita, en fotografía del autor del artículo de 2005
  
La Mezquita del río
   
Por Francisco Saro Gandarillas
  
   En las inmediaciones del río de Oro, al final de la calle Querol, se encuentra un curioso edificio, de planta irregular, cuyas características arquitectónicas le hacen destacar en medio de los edificios circundantes. Ignoro cual es su función actual, pero durante bastantes años fue el objeto de una iniciativa, de una controversia y, finalmente, de la consecución de una aspiración extendida en el tiempo.
 
  
Población musulmana y mezquita

  Al comienzo del siglo XX, la población musulmana de Melilla estaba reducida a una decena de familias, compuestas básicamente de comerciantes procedentes de la parte occidental de Marruecos, llegados a la ciudad a la vista de los nuevos tiempos anunciados tras el final de la aparatosa guerra de Margallo y la firma del posterior acuerdo con el Majzen marroquí, que parecían predecir épocas de bonanza en las relaciones entre Melilla y el campo exterior. Desde 1900 esta población se incrementaría, aunque muy lentamente, hasta alcanzar los 180 musulmanes que figuran en el padrón de 1907.

  Pero las incidencias acaecidas en el territorio cercano, motivadas por la presencia en el mismo de partidarios y adversarios del nuevo señor de la zona, el Rogui Bu Hamara, obligó a que, en varias ocasiones, no pocos de los unos y de los otros, aunque sobre todo de los segundos, tuvieran que buscar refugio en Melilla, dando lugar a la formación de un singular barrio rifeño en los alrededores del fuerte de Camellos.

  Si a esta población ocasional le añadimos que, en algunas épocas del año, se concentraban en Melilla numerosos marroquíes que se desplazaban a las faenas de la recolección en Argelia, no es de extrañar que algunos momentos hubiera en la ciudad más de tres mil musulmanes, población que no disponía en la ciudad de un edificio donde efectuar las prácticas que exigía su religión.

  Aunque esta necesidad era motivo de preocupación desde principios de siglo, no se hizo pública hasta que siendo Gobernador el general Segura, en 1905, se hizo la petición formal de una mezquita, a la que se añadía también una posada o fondak que atendiera a las necesidades de la numerosa población flotante, ya que la existente en el barrio del Polígono (que aún permanecía casi invariable a mi llegada a Melilla en 1979) se había quedado muy pequeña.

 
 
 
 

 
    

 
 
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